LA MUJER CARITATIVA


Es admirable ver a una mujer que pone en juego todas las cualidades que Dios le dio al servicio de los demás: abnegación, servicialidad, delicadeza, sencillez, amor.
Puedes encontrar personas que no te caigan bien por su físico, sus gustos, defectos, su carácter incompatible. No te alarmes. Es rarísimo que todos te caigan bien y que a todos les caigas bien. Reacciona viendo en cada persona a Jesucristo. “Todo lo que hacéis a los demás, me lo hacéis a mí”.


Para amar a ese Cristo rompe los prejuicios, machaca los egoísmos, no te dejes enredar por simpatías o antipatías. Habla con todos, haz el bien a todos, ayuda a todos…
Un consejo: Fíjate en lo bueno que cada uno tiene –siempre será mucho- y olvida, entierra, sus defectos, sus errores…
Tu rostro pertenece a los demás: Sonríe siempre que puedas; no exhibas tus penas en público. A los demás regálales lo mejor que tengas: un rostro sereno, alegre, amable, tu simpatía, tu buen humor, las experiencias más nobles, tu amor a Jesucristo, tu buena educación etc.
Y, si alguna vez surge un roce, pide humildemente disculpas y restaña la herida.
¿Qué decir de los enojos, de no dirigirse la palabra, de alimentar rencores, críticas, o la simple indiferencia en el trato? Eso nunca, por favor.

Esta entrada fue publicada en CAPSULAS DEL LIBRO HACIA LAS CUMBRES. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>