Denme ánimo

Una de las cosas que más requieren las personas, los adultos, los jóvenes y los niños, es que alguien les diga con cariño: “Tú puedes”, que alguien les de ánimos: ánimo para estudiar; ánimo para seguir viviendo; ánimo para seguir sufriendo.


El que tiene fe y esperanza encuentra en esas virtudes la fuerza, el estímulo, la razón para vivir.
Es necesario que cada uno sepa darse ánimos así mismo, se requiere conocer este arte difícil pero necesario.
Este arte hay que saberlo emplear también para con el prójimo. El que sabe decir a los demás una palabra de aliento se convierte de inmediato en su amigo.
Los hombres y mujeres de nuestro mundo necesitan mucho ánimo, necesitan mucha simpatía, requieren de gente que sepa y pueda decirles: “Adelante, tú puedes.” Gente que logre infundirles un gran estilo de fe y de esperanza.
Si tú sabes motivar, ven, te necesitamos. Inscríbete en el club de la alegría y de la motivación.

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