Desde entonces empezó Jesús a predicar diciendo: “Conviértanse, porque está llegando el Reino de los Cielos”. (Mt. 4:17)
Conversión: cambio, nueva vida; hombres y mujeres nuevos.
El Reino de Dios está cerca. El reino del diablo se acabó. De ahí el cerrar la puerta al pasado y abrirla a la nueva vida. Arrepentirse del pecado: dejar la enemistad con Dios, dar la espalda al pecado en todas sus formas.
La nueva religión exige un rompimiento fuerte con la vida anterior, la vida que era la muerte en el pecado y en la desvergüenza. El que no nace de nuevo no puede ser cristiano, como afirma Jesús a Nicodemo. El hombre debe arrancarse el corazón de piedra y cambiarlo por un corazón cristiano, es decir, semejante al de Jesús y al de María. Muchos cristianos aman el barniz, la fachada, las formas externas. Son la nueva generación de fariseos. Hay que cambiar por dentro, con el dolor y la alegría que supone ser un hombre y una mujer nuevos.
Todos necesitamos renovarnos y convertirnos: la rutina y el cansancio nos muerden a todos; caen polvo y telarañas sobre los más sagrados ideales; todas las cosas más bellas y sagradas, si no se renuevan, acaban por morir. El amor muere en muchos matrimonios, la vida consagrada se marchita si no se renueva con el agua de la oración y del amor. Una buena parte de la existencia consiste en renovar, en refrescar, en echar nueva leña a la hoguera. Subir, siempre subir, querer ser otro, distinto, mejor; mejor en lo humano, mejor en lo intelectual y en lo espiritual. Cuando uno se detiene, se enferma; cuando uno se para definitivamente, ha comenzado a morir.
Con Cristo hay que volver a empezar. Todo recomienza, todo vuelve a empezar, si queremos; todo como recién estrenado. Lo viejo, lo sucio y desordenado no van con la nueva vida.
Para Reflexionar…
¿He reflexionado sobre cuáles son las actitudes o vicios arraigados que me llevan al pecado? ¿Qué es aquello que no me permite tener una relación íntima con Dios? ¿Estoy consciente de que una vida de entrega a medias no tiene fruto alguno y para nada me sirve?


Recién vuelvo a mi computador,después de un mes de estar sin deseos de hacer algo,como escribir o leer,por el miedo y temor del terremoto(que azotó a Chile y sus réplicas diarias, que nos hace arrancar. Hoy…por casualidad encuentro el blog del P. Mariano y sus lecturas y o comentarios maravillosos que llenan mi pensamiento envolviéndolo en una ola positiva de paz y esperanza, justo en el momento preciso y con el tema adecuado Gracias a Dios por entregarnos conocimiento espiritual y cambios de comportamientos y actitudes que van en beneficio nuestro. Que el Espíritu Santo lo inspire cada día mas,y lleguen a nosotros lecciones de vida diaria que nos hagan revertir nuestras acciones pecaminosas. P. Mariano Blas, siga desnudando el alma de toda vestidura fea que tenemos la gran majoría de nosotros . Gracias, que Dios le acompañe siempre.